Le pudo la presión a un Arsenal que cayó 2-3 en el Emirates ante el Tottenham en uno de los desbis de Londres más apasionantes de los últimos años.
Con dos cero en el marcador, los gunners disfrutaron de un liderato ocasional. El juego del Arsenal era una maravilla, es ese otro fútbol que a día de hoy sólo demuestran los de Wenger y el Barcelona a primer nivel. Pero apareció el miedo, Gareth Bale y un penalti absurdo de Cesc Fábregas. El catalán sacó la mano en una falta directa lanzada por Van der Vaart y el propio holandés no perdonó desde los 11 metros.
Wenger, desquiciado con el 2-2 como hacía mucho que no se le veía, exigía faltas inexistentes y derrochaba la fuerzas que sus futbolistas no sabían convertir en goles. Nasri, Chamakh y Arshavin dejaron paso a Rosicky, Walcott y Van Persie para solucionar la papeleta. Pero el remedio del francés no dio resultado. Ninguno de los tres cambios aparecieron y, aunque el Arsenal volvió a hacerse dueño del partido y tuvo ocasiones clarísimas para ganarlo (sobre todo una de Koscielny de cabeza), terminó por perderlo.
El miedo a las alturas otra vez. El propio Koscielny no acertó en su marcaje a Kaboul que remató de manera espléndida de espaldas para convertir el 2-3 en el marcador. Esta victoria del Tottenham o vuelve a colocar entre los punteros de la Premier. [Aquí el gol de Kaboul que decidió el partido].
*Como curiosidad, los de Redknapp no conseguían una victoria a domicilio en casa del Arsenal desde 1992.
Con dos cero en el marcador, los gunners disfrutaron de un liderato ocasional. El juego del Arsenal era una maravilla, es ese otro fútbol que a día de hoy sólo demuestran los de Wenger y el Barcelona a primer nivel. Pero apareció el miedo, Gareth Bale y un penalti absurdo de Cesc Fábregas. El catalán sacó la mano en una falta directa lanzada por Van der Vaart y el propio holandés no perdonó desde los 11 metros.
Wenger, desquiciado con el 2-2 como hacía mucho que no se le veía, exigía faltas inexistentes y derrochaba la fuerzas que sus futbolistas no sabían convertir en goles. Nasri, Chamakh y Arshavin dejaron paso a Rosicky, Walcott y Van Persie para solucionar la papeleta. Pero el remedio del francés no dio resultado. Ninguno de los tres cambios aparecieron y, aunque el Arsenal volvió a hacerse dueño del partido y tuvo ocasiones clarísimas para ganarlo (sobre todo una de Koscielny de cabeza), terminó por perderlo.
El miedo a las alturas otra vez. El propio Koscielny no acertó en su marcaje a Kaboul que remató de manera espléndida de espaldas para convertir el 2-3 en el marcador. Esta victoria del Tottenham o vuelve a colocar entre los punteros de la Premier. [Aquí el gol de Kaboul que decidió el partido].
*Como curiosidad, los de Redknapp no conseguían una victoria a domicilio en casa del Arsenal desde 1992.